15 sept. 2008

SENGKANG Y EL LAGO TEMPE. Agosto 2008.

Nos dirigimos a Sengkang, una población que no tiene un especial interés por sí misma pero que nos sirve para acceder, por el río del mismo nombre que la ciudad, al Lago Tempe en el que habita en casas flotantes una pequeña comunidad de pescadores.
Llegamos al embarcadero del río Sengkang y embarcamos en unas largas, estrechas y espartanas, no tenían ni la clásica tabla para sentarse, piraguas a motor con capacidad para dos o tres pasajeros cada una, además del piloto. Incluso, la que me tocó a mí, tenía ¡ pulgas ¡. Me picaron por las piernas y otras zonas no nombrables, que estuve rascando toda la noche.
Pudimos visitar alguna de las modestísimas casas flotantes en las que viven y trabajan los miembros de esta comunidad de pescadores. Nos invitaron a tomar el té y unos deliciosos dulces de plátano frito, que estaban muy sabrosos.
Lo mejor de todo fue una espectacular puesta de sol, en la que se reflejaban las nubes en el agua, dándole un asombroso color rojizo.

 
También hicimos un cursillo intensivo de remo en piragua, en el que algunos compañeros mostraron su habilidad. De regreso a Sengkang, de noche, la omnipresente voz, grabada, del muecín de las mezquitas que están también en el propio río nos acompañaba como hilo musical de ambiente.

Fotos: Xabi Roquerols.

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