31 dic. 2008

ROTERDAM, el mayor puerto de Europa. Agosto 1996.


Róterdam destacó como notable centro de transporte marítimo a finales del siglo XVII, durante el periodo conocido como la edad de oro de los Países Bajos. La ciudad, que se benefició de todo el tráfico marítimo asociado al comercio de las Indias Orientales Holandesas, amplió sus instalaciones portuarias y se extendió a lo largo del río Nieuwe Maas. Este canal se construyó para permitir el acceso al mar del Norte de las grandes embarcaciones marítimas. Este canal y la expansión del comercio que provocó fueron la principal causa del impulso económico que experimentó la ciudad a finales del siglo XIX.

Rotterdam, destruida durante la guerra y vuelta a construir, sus modernas construcciones como el puente de Willemsbrug o el puente de Erasmo, así como otros monumentos más antiguos como el Ayuntamiento o la iglesia de San Lorenzo poseen un gran interés. 

Pero el puerto es el verdadero protagonista de la ciudad y también el que imprime su carácter. Por él se puebla Rotterdam de gentes llegadas de todos los lugares del mundo y que se dedican a las actividades más variadas: desde los negocios más serios a aquellos de dudosa legalidad. Gracias al puerto, la ciudad es también el centro de negocios más importante de Holanda y la sede de importantes empresas que compiten entre sí por tener el edificio más moderno, así q
ue quienes disfruten con la nueva arquitectura no puede dejar de visitar la ciudad.
Como el ave Fénix, Rotterdam, la ciudad de Erasmo, ha renacido de sus propias cenizas aún más fuerte y poderosa. Cincuenta y tantos años después de haber sido destruida en un 80% durante la Segunda Guerra Mundial, no sólo ha vuelto a recobrar su hegemónica posición económica -es el segundo puerto del mundo- sino que se ha transformado en una metrópoli seductora e irresistiblemente atractiva.
 Rotterdam se ha convertido en un museo al aire libre. En cada 
esquina hay una escultura de alguien famoso. La primera que llama la atención frente a la estación es una mujer de Picasso.Desde hace siglos el puerto de Rotterdam ha sido una ciudad multicultural donde han convivido multitud de razas y nacionalidades en relativa harmonía. En calles como Middellandstraat se pasa en pocos metros de China a Surinam pasando por Turquía. Hay un verdadero orgullo en este mestizaje que se refleja en la popularidad de los restaurantes y café con sabor étnico.

Europoort, un gran conju

nto portuario en el extremo oeste del canal, que construido en la década de 1960

 para la descarga y almacenamiento del crudo procedente de los petroleros.

Varios canales comunican la ciudad con otros centros urbanos en la Unión Europea.

 El cruce de canales más grande del continente posibilitó que el tráfico marítimo llegue hasta Berlín.

Debido a los daños sufridos en la Segunda Guerra Mundial, Róterdam se ha

 convertido en una ciudad extraña, diferente de aquellas otras ciudades centroeuro

peas cuyos centros históricos reflejan el barroco de

 nuestro siglo, resultante de la aglomeración de todo tipo de bazares, comercios, mercados, oficinas, viviendas,

 museos, iglesias... un desorden fruto de la convivencia, durante muchos años, de todos estos elementos. En

 Róterdam, esto no existe: la planificación de las vías, aceras y carriles para bicicletas es p

erfecta, todo se alcanza rápidamente tanto en coche como a pie o en bicicleta. La ciudad parece haber sido

 diseñada por ordenador: todo es nuevo.

 Quien viaje a esta ciudad, creyendo que es como Amsterdam, se llevará una decepción, pues pocos turistas la visitan e incluso no se habla mucho inglés. Es una ciudad joven, para jóvenes, con mucho diseño arquitectónico y mucho ambiente nocturno.

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