ROTERDAM, el mayor puerto de Europa. Agosto 1996.

Róterdam destacó como notable centro de transporte marítimo a finales del siglo XVII, durante el periodo conocido como la edad de oro de los Países Bajos. La ciudad, que se benefició de todo el tráfico marítimo asociado al comercio de las Indias Orientales Holandesas, amplió sus instalaciones portuarias y se extendió a lo largo del río Nieuwe Maas. Este canal se construyó para permitir el acceso al mar del Norte de las grandes embarcaciones marítimas. Este canal y la expansión del comercio que provocó fueron la principal causa del impulso económico que experimentó la ciudad a finales del siglo XIX.
Pero el puerto es el verdadero protagonista de la ciudad y también el que imprime su carácter. Por él se puebla Rotterdam de gentes llegadas de todos los lugares del mundo y que se dedican a las actividades más variadas: desde los negocios más serios a aquellos de dudosa legalidad. Gracias al puerto, la ciudad es también el centro de negocios más importante de Holanda y la sede de importantes empresas que compiten entre sí por tener el edificio más moderno, así q

Europoort, un gran conju
nto portuario en el extremo oeste del canal, que construido en la década de 1960
para la descarga y almacenamiento del crudo procedente de los petroleros.
Varios canales comunican la ciudad con otros centros urbanos en la Unión Europea.
El cruce de canales más grande del continente posibilitó que el tráfico marítimo llegue hasta Berlín.
Debido a los daños sufridos en la Segunda Guerra Mundial, Róterdam se ha
convertido en una ciudad extraña, diferente de aquellas otras ciudades centroeuro
peas cuyos centros históricos reflejan el barroco de
nuestro siglo, resultante de la aglomeración de todo tipo de bazares, comercios, mercados, oficinas, viviendas,
museos, iglesias... un desorden fruto de la convivencia, durante muchos años, de todos estos elementos. En
Róterdam, esto no existe: la planificación de las vías, aceras y carriles para bicicletas es p
erfecta, todo se alcanza rápidamente tanto en coche como a pie o en bicicleta. La ciudad parece haber sido
diseñada por ordenador: todo es nuevo.
Quien viaje a esta ciudad, creyendo que es como Amsterdam, se llevará una decepción, pues pocos turistas la visitan e incluso no se habla mucho inglés. Es una ciudad joven, para jóvenes, con mucho diseño arquitectónico y mucho ambiente nocturno.
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