12 abr. 2009

BULGARIA, el corazón de los Balcanes. Abril 2009.



Bulgaria ocupa la parte oriental de la península balcánica, situada en el extremo sureste de Europa. Limita al norte con Rumanía - el Danubio es la frontera natural-, al oeste con Serbia y Macedonia y, al sur, con Grecia y la parte europea de Turquía. Al este se abre al mar Negro.
Su relieve es muy variado, de oeste a este Bulgaria está atravesada por la 'Montaña Vieja', Stara Planina (llamada también Balkán). También, están los Montes de Rila, los Ródope, las montañas Strandzha y Sagar. Sofia, la capital se halla a los pies del monte Vitosha.
Las 2/3 partes de su teritorio son bosques y cuenta con 3 Parques Naturales (Rila, Pirin y Balcán Central) y 10 parques Naturales.


Con 110.000 Km2 y 7 millones y medio de habitantes, Bulgaria es una república parlamentaria (aboli
ó la monarquía en 1946), se ha incorporado en 2007 a la Unión Europea y se está adaptando rápidamente.
Su historia muy agitada, viene condicionada por su situación geográfica, al ser un lugar estratégico y de paso obligado entre Oriente y Occidente.
Sus primeros pobladores, los Tracios crearon una importante cultura, que se está recuperando gracias los recientes descubrimientos de tumbas (túmulos), que contienen joyas, utensilios, armas, etc. Después, llegaron los griegos, que influenciaron en su cultura, más tarde los romanos, que los asimilaron como provincia del imperio. En el año 395, Bizancio los in
tegró en su imperio.
En el siglo VI, vienen los eslavos y los protobulgaros, procedentes de Asia y en el año 681 se crea el primer reino búlgaro, como consecuencia no de una conquista, sino de un acuerdo y una fusión de los eslavos con los proto-búlgaros, que se aliaron para protegerse de los bizantinos. Inicialmente, los proto-búlgaros fueron los que asumieron los más altos cargos políticos y militares, por eso, aunque su lengua y su tipo racial se haya perdido completamente en el mayoritario componente eslavo del país, su nombre ha seguido en los siglos en el topónimo 'Bulgaria'.

En 1386 son invadidos por el Imperio Otomano hasta 1878, que son "liberados" por los rusos.
Bajo la presión de las Grandes Potencias, se firmó una serie de tratados de paz, que mutilaban las tierras de población búlgara, separándolas en tres: un Principado de Bulgaria; un protectorado otomano, llamado 'Rumelia del Este'; y una parte, Tracia meridional y Macedonia, que se quedaba en los límites turcos.
El gobierno inexperto y la falta de alta protección internacional llevaron a Bulgaria a dos catástrofes nacionales: en la Guerra Balcánica y en la Guerra de los Aliados del 1912-13 y en la I Guerra mundial, al lado de Alemania. Serbia, Grecia, Rumanía y Turquía se repartieron territorios búlgaros. En el periodo 1941-43 Bulgaria entró formalmente en la Segunda Guerra mundial, otra vez al lado de Alemania. Sin enviar tropas al frente ni deportar a sus judíos, en 1941 ocupó una parte de Tracia y Macedonia (regiones tradicionalmente de población búlgara, que nominalmente pertenecían a los países vecinos), y declaró una 'guerra simbólica' a Estados Unidos y Reino Unido. En 1944 hubo un golpe de estado de los comunistas.
En 1946, tras un referéndum se abolió la monarquía y Simeón, el hijo todavía menor del zar Borís, tuvo que abandonar el país con toda su familia. En 1947 empezó la era del Partido Comunista Búlgaro, durante el cual se disolvieron los otros partidos, se reescribió la Constitución en función de los intereses de los gobernantes, se exproprió toda propiedad privada inmueble, se introdujo la censura política en todos los ámbitos de la expresión, se llevaron a cabo purgas estalinianas contra los comunistas que no aceptaban el nuevo rumbo de la Revolución, se construyeron campos de trabajo forzado para los disidentes, se creó un estado policíaco que copiaba fielmente el modelo ineficaz y totalitario soviético.

En 1989 empezaron los supuestos cambios democráticos que no fueron fruto de una revolución, sino de una lenta decadencia del sistema, un premeditado reparto de los recursos y un consciente abandono del poder político por parte de los comunistas. La restauración de las libertades civiles y la vuelta al modelo constitucional, parlamentario y multipartido fueron las mayores ventajas de aquella etapa.
En 2004 ingresó en la OTAN y en 2007 en la Unión Europea.


En cultura, Bulgaria ha aportado el alfabeto cirílico. La mayoría de sus pobladores son cristianos ortodoxos, aunque también coexisten musulmanes, judíos y católicos.
En sentido contrario, uno de los episodios más vergonzosos es el proceso de asimilación violenta de los turcos de Bulgaria, pretendido en los años ochenta del siglo pasado por los líderes comunistas. En una campaña totalmente impuesta desde arriba y dedicada a desviar la atención pública de los problemas económicos del Estado, que nunca contó con fundamentos serios, ni con la aceptación de la población, en 1984-1985 las autoridades obligaron a miles de ciudadanos de origen turco a cambiar su nombre de cuna por uno búlgaro. La presión y la humillación fue tan impactante para los musulmanes, que una gran parte de ellos emigraron a Turquía, a pesar de que habían nacido en Bulgaria; en muchos casos no hablaban turco ni habían visitado en su vida este país vecino.

El folclor era la única esfera donde el genio búlgaro ha podido brillar sin interrupción durante los cinco siglos bajo el Imperio Otomano. Muy interesantes y originales son la música tradicional, la arquitectura y la artesanía.

La cocina búlgara es muy rica, sazonada y bastante parecida a la de sus vecinos balcánicos debido a la larga convivencia de los pueblos de la península en los límites del Imperio Otomano. En muchas ocasiones, la diferencia entre un plato búlgaro, griego, turco o serbio puede consistir sólo en su nombre o en un ingrediente más o un ingrediente menos.
Si hay que escoger un símbolo culinario para presentar Bulgaria, éste sería el yogur. De hecho, no por casualidad el nombre científico de los microorganismos que transforman el leche en yogur es 'Lactobacillus bulgaricus', 'bacilo de leche búlgaro'. Cualquier otra forma de obtenerlo –añadiendo almidón, leche en polvo, aromas artificiales y conservantes– transforma el producto en simple leche fermentada sin las cualidades y el sabor del verdadero yogur balcánico. Usando el yogur como elemento fundamental se hace la sopa fría 'tarator' (yogur líquido, pepinos, ajo, aceite y nueces), que se toma como el gazpacho. Muy popular durante el verano es la bebida refrescante 'airán', yogur diluido con un poco de sal.
El 'sírene' es una especie de queso blanco y duro, de vaca o oveja, que se usa en muchos platos, por ejemplo la clásica ensalada 'shopska salata' (tomate, pepino, pimiento verde y cebolla).

La 'kavarmá' (guiso con carne de cerdo, puerros, vino, chile y finas hierbas), la 'méshana skara' (parrillada mixta), el 'gyuvech' (guiso de carne o vegetariano, cocido al horno en un recipiente cerámico) y las 'sarmí' (carne picada y bien condimentada, envuelta en hojas de vid o de col) se pueden degustar en todo el país y, prácticamente, en cualquier momento del año.
En las bebidas, destacan los buenos vinos búlgaros, las cervezas (Zagorka, Shumensko y Kamenitsa) y el
rakía (aguardiente de ciruelas o uvas).
En compras, lo más típico son el muskal (aceite de rosas), iconos ortodoxos, madera, cerámica, bordados tradicionales y música folclórica.

Mi viaje por Bulgaria, en Abril de 2009 fue un circuito organizado visitando Sofia, el Monasterio de Rila, Plovdiv, Kazanlak y el Valle de las Rosas, Veliko Tarnovo, etc.

Bulgaria, un país poco conocido y que merece la pena ser visitado para disfrutar de sus paisajes, su rica cultura, su fabulosa gastronomía y la amabilidad de sus gentes.
BLAGODARIA, BULGARIA ¡ (Gracias, Bulgaria).

+ INFO: http://www.elmundo.es/viajes/2004/32/1087827488.html




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