12 sept. 2009

MADAGASCAR, la gran isla roja. Agosto 2009.


Madagascar, la cuarta isla más grande del mundo, está situada en el océano Indico, cerca de la costa de Mozambique. La mayoría de la flora y fauna de Madagascar es específica de la isla (como el lemur, la fossa y el baobab).

Antiguamente la isla se encontraba unida al continente africano, del cual se separó, lo que ha hecho que el aislamiento originado a raíz de la separación sea la causa de la conservación en su territorio de multitud de especies únicas en el mundo.
La isla de Madagascar fue oficialmente descubierta el 10 de agosto de 1500 cuando Diego Díaz, un navegante portugués, arribó a su costa, pero enseguida se dio cuenta de que no era el primero en pisar aquellas tierras ya que se encontraban allí instalados los javaneses, los hindúes, los africanos y los árabes.

En 1642, el Cardenal Richelieu preparó la conquista de Madagascar, instalando fuerzas militares francesas en el sudeste de la isla, en Fort-Dauphin, y fundó la Compañía de Oriente (Compagnie de l’Orient) para explotar, en adelante, las fértiles tierras de Madagascar de manera sistemática.

Originariamente regido por la dinastía Merina, en el siglo XIX Madagascar recibió una importante influencia de Francia. Este país mantuvo Madagascar como colonia hasta 1960, fecha en la que se proclamó su independencia.
Aunque Madagascar comparte oficialmente una cultura y una lengua, los malgaches están divididos en 18 tribus, cuyas diferencias no son tanto étnicas como históricas. La mayoría de la población malgache es mestiza de diversas razas, pero algunos, como los Merina de la zona de Antananarivo, son predominantemente indonesios en apariencia, y otros, se asemejan más a los africanos.

Cerca del 50% de los malgaches sigue una religión tradicional. Los malgaches sienten hacia la muerte gran respeto y veneración, y le dan gran importancia a la vida después de la muerte. Asimismo, los muertos desempeñan un papel determinante en la vida de los vivos.

El elemento dominante de la comida malgache es el arroz. Los restaurantes de carretera suelen ofrecer un gran plato de arroz con carne o pescado.
Además del arroz, los platos favoritos de los malgaches incluyen el ´romazava´ (un guiso de carne y verduras) y el ´ravitoto´ (un gu
iso de carne de cerdo con guisantes). Muchos platos van acompañados de un curry picante. La influencia francesa ha hecho del café una excelente bebida, más popular que el té. La cerveza local también es muy buena a destacar la THB (Three Horses Beer) y la Gold.
En las compras, se pueden adquirir piedras preciosas (zafiros), artesanía de madera, instrumentos musicales y sobretodo las especias, por todo el país se vende la vainilla, muy buena por cierto. Madagascar es un destino turistíco para visitar sus parques nacionales, donde se pueden observar especies únicas en flora y fauna, como los baobabs y lémures, que no se encuentran en otros lugares.

Este viaje lo realicé en agosto de 2009, usando todos los medios de transporte, el coche 4 x 4 para ir a los montes Tsingy, el avión para los vuelos internos, el tren de la selva y el barco para ir a la isla de St. Marie. También probé los pousse pousse en Tulear y el taxi-brousse, aunque abarrotados de gente son muy divertidos.
Los hoteles son de todo tipo, desde los lujosos, con bungalows al borde del mar a algunos más modestos, incluso cutres. Hay que mirar mucho y regatear y se puede encontrar algo aceptable.
La comida, buenísima, desde la carne del zebú hasta el marisco, camarones, langostinos, gambas y los excelentes jumbos.
La gente es amable, respetuosa y hospitalaria, aunque en las ciudades deben tomarse precauciones.
Animo a todos los viajeros a visitar Madagascar y a descubrir un país muy interesante.


+ INFO:

http://www.elmundo.es/viajes/2003/20/1054313319.html

http://www.ikuska.com/Africa/Paises/Madagascar.htm

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