10 ene. 2011

QUFU, patria de Confucio.

Salimos de Pekín hacia Qufu, ciudad donde nació, vivió y estudió el filósofo Confucio. Viajamos en tren, como la mayor parte de nuestro viaje por China. Veremos y usaremos trenes de todo tipo, desde los más sencillos hasta los más lujosos, eso sí, siempre viajando en clase turista, a la que no podían acceder los chinos.

La ciudad de Qufu (léase, Xifu) es pequeña, unos 60.000 habitantes, pero cuenta con tres monumentos patrimonio de la humanidad (1994): Templo y Cementerio de Confucio y la Residencia de la familia Kong.

Confucio, literalmente Maestro Kong, fue un filósofo chino que influyó mucho en la cultura oriental. De familia noble, recibió una buena educación, ocupó cargos importantes como funcionario. A los 50 años empezó sus enseñanzas. Viajaba solo de un lado a otro instruyendo a los discípulos que se reunían en torno a él. Su fama como hombre de saber y carácter, con gran veneración hacia las ideas y costumbres tradicionales, pronto se propagó por el principado de Lu, y luego a toda China. Diversos emperadores se inspiraron en la obra de Confucio para organizar la sociedad china. En los siglos posteriores sus enseñanzas ejercieron una poderosa influencia en la filosofía china y en la historia de China.

Su filosofía: La esencia de sus enseñanzas se condensa en la buena conducta en la vida, el buen gobierno del Estado (caridad, justicia, y respeto a la jerarquía), el cuidado de la tradición, el estudio y la meditación. Las máximas virtudes son: la tolerancia, la bondad, la benevolencia, el amor al prójimo y el respeto a los mayores y antepasados. Si el príncipe es virtuoso, los súbditos imitarán su ejemplo. gobernante/súbdito, marido/mujer; padre/hijo. Una sociedad próspera sólo se conseguirá si se mantienen estas relaciones en plena armonía. La base de la doctrina confuciana es recuperar a los antiguos sabios de la cultura china e influir en las costumbres del pueblo.

Confucio es famoso por sus frases o sentencias. Algunas de ellas, sí son de su creación(“Esperar lo inesperado, aceptar, lo inaceptable” es una de ellas), aunque otras le son atribuidas.

A pesar, de que Confucio no era un hombre religiosos y creía que la religión sólo traía infortunios, pues a causa de haber sufrido muchas guerras se había perdido la fe en los dioses, su filosofía se convirtió en una nueva religión, el confucionismo, que ha influido sustancialmente en China, Corea, Vietnam, etc.

Dos años después de su muerte, su casa se convirtió en templo, el segundo más grande de China, tras la Ciudad Prohibida.

Ocupa un área de 16.000 m² y tiene un total de 460 habitaciones. La arquitectura del templo recuerda a la de la Ciudad Prohibida, ya que gran parte de su restauración coincidió en el tiempo con la construcción del Palacio de Pekín.

El cementerio de Confucio está situado al norte de la ciudad de Qufu.

La tumba original erigida en memoria de Confucio, a orillas del río Sishui, parecía el contorno de un hacha. Tenía, además, una plataforma de ladrillos para realizar sacrificios.

 

Los descendientes de Confucio vivieron en la mansión de la familia Kong, situada al este del templo. Eran los encargados del mantenimiento tanto del templo como del cementerio. Se encargaban especialmente de las celebraciones religiosas que se celebraban en ocasiones especiales como en los períodos de siembra y de cosecha, cumpleaños o las que se hacían en honor de los difuntos. En la actualidad la mansión está compuesta de 152 edificios con 480 habitaciones.

La estructura de la mansión es la tradicional de las casas chinas, con las habitaciones oficiales en la parte frontal y las residenciales en la parte trasera.

Alguna de las casas, está destinada a hotel y nosotros nos alojamos allí.

Por los alrededores de Qufu, pudimos pasear y visitar el campo, incluso entramos en una casa de campesinos para pedir agua, que nos ofrecieron amablemente.

+ INFO: http://www.rotasturisticas.com/saberv.php?id=6895&pagina=1&op=China&op1=&search=

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