4 ene. 2009

GINEBRA, ciudad internacional Agosto 1980.


Ginebra fue la ciudad donde Calvino impartió sus doctrinas y durante muchos años fue «la Roma Protestante» y tierra de asilo para los perseguidos por sus creencias en los vecinos territorios católicos. Hoy esta urbe, que no ha perdido su viejo aire de ciudad adusta, es ciudad de banqueros y sede de numerosos organismos oficiales.
La parte histórica se ubica en el centro de la ciudad, donde se encuentra la catedral, restaurada y con restos de una iglesia paleocristiana, desde cuya torre se ofrece una magnífica vista de la ciudad; el Ayuntamiento, en cuyo interior se fundó la Cruz Roja y la Universidad vieja. 

 Muy cerca se encuentra la iglesia ortodoxa rusa de estilo neobizantino con las cúpulas cubiertas de pan de oro. El puente de Mont Blanc; la Grande rue; la casa Tavel o el Petit Palais son algunos de los lugares más interesantes que la ciudad ofrece. En el lago se encuentra el símbolo de la ciudad: el Jet d’eau, un surtidor de agua que eleva su chorro a más de 100 metros de altura y que es visible desde cualquier punto alto de la ciudad.

Ginebra, situada en el extremo occidental del lago, donde éste se reconvierte en río, es una encantadora ciudad de 180.000 habitantes, partida en dos por el Ródano. 
Sobre la orilla derecha se concentran la mayoría de
 los hoteles y restaurantes de lujo, así como las sedes de los principales organismos internacionales. 

En la orilla izquierda se asienta la pujante vida comercial y financiera de la ciudad. También su núcleo antiguo. Diversos puentes unen ambas orillas. 
Aunque el recorrido de la ciudad moderna, con sus parques y zonas verdes, con sus museos y visitas obligadas, como la sede de las Naciones Unidas, en la que puede resultar interesante realizar una visita guiada para sentirse parte del mundo, constituye un indudable atractivo turístico. Sin embargo, nadie debe perderse los viejos bistros de la parte antigua, ni sus galerías de arte y tiendas de antigüedades, así como una de las mejores vistas de la ciudad desde Cologny, una elevación próxima. 

Cuna de Rousseau.- Una de sus calles más típicas es la Grande Rue, donde nació Jean Jacques Rousseau. En Ginebra, desde cualquier punto puede observarse el impresionante chorro de agua de 140 metros de altura que se ha convertido en símbolo de una ciudad que, a decir de muchos, reúne todos los requisitos para ser considerada ideal.


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