15 dic. 2012

GUIMARAES, la cuna de Portugal.

Conocida como La Cuna de Portugal, Guimaraes es algo más que un reducto de historia que hunde sus raíces en la Edad Media, cuando Alfonso Enríquez fue proclamado en 1139 rey del país luso. Aún conserva el Castelo, que se asienta sobre la roca madre de la colina que domina el caserío, y la iglesia románica de San Miguel, del siglo XII, a sus pies.

Pero Guimaraes es hoy una cómoda ciudad de provincias, de poco más de 20.000 habitantes, que ha sabido conjugar los vestigios medievales con unas bellas avenidas de carácter barroco y algunos barrios residenciales amables y tranquilos, como casi todo en Portugal.

Guimaraes, es una bella ciudad, del distrito de Braga, a orilla del rio Ave. s una pequeña urbe, apenas 22.000 habitantes, aparentemente sencilla, pero que esconde el sabor de la historia, no en vano guarda en sus piedras el mismo origen de Portugal.

Es, desde el 2001, Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Precisamente por su ubicación geográfica, y por su circunstancia histórica, la ciudad acumula arte y belleza en un entorno privilegiado, de campiña amable, todavía atemperada por el mar, pero con el olor fresco de la montaña.P1000931

El origen de la ciudad portuguesa de Guimaraes es leonés, a través de la condesa Muñadona, que fundó una torre para proteger un monasterio y el caserío adyacente.

Alfonso VI, el rey de Castilla y de León que hubo de jurar frente al Cid Campeador, legó el condado luso a su yerno, y a partir de ese momento se gestó una saga que daría lugar al Reino de Portugal.

Entre el fin del siglo XI y el inicio del XII se fraguó desde aquí la transformación del condado de Portucale en reino. P1000932

A la ciudad se llega bien desde Braga (su capital de distrito), y con un poco más de esfuerzo desde Porto. Son las dos ciudades más próximas. Una vez en ella, conviene buscar un aparcamiento cerca del casco histórico, pero respetando el aire peatonal de las calles empedradas.

La ciudad de Guimaraes, patrimonio de la UNESCO, es activa pero suficientemente tranquila como para permitir un agradable recorrido al viajero. En Guimarães, como en tantos otros sitios, la evolución de la historia se puede ver a través de las curvas de nivel. En el punto más alto y más antiguo es el Castillo; un poco más abajo, está el barrio medieval, y en la vega la ciudad moderna, los edificios presuntuosos, los ensanches.

  • El Castillo

Domina la ciudad y da porte al perfil urbano de Guimaraes. La torre del homenaje, del siglo X, con 28 metros de altura, destaca sobre una fortaleza que conserva los bastiones del siglo XV.P1000941

Siete torres cuadradas, construidas sobre la roca, arropan a la torre del Homenaje. Aunque el conjunto es híbrido, el resultado es homogéneo, porque las torres cuadradas y las almenas devuelven una imagen tradicional de castillo de libro.

Lo que más sorprende, sin embargo, es el recorrido por el patio, asentado sobre un roquedo que aflora en lugar del pavimento, y que proporciona una sensación de fortaleza por antonomasia.

Al pie del castillo se yergue la iglesia de San Miguel , románica del siglo XII que habla del tamaño reducido de la población en aquellos momentos de la Edad Media. Tiene la pila bautismal en la que recibió las aguas Alfonso Enríquez, quien cimentaría el reino portugués.

 

  • El Palacio de los Duques de Braganza

    Aunque fortificado, el palacio enseña los tejados apuntados y las altas chimeneas – un total de 39- que recuerdan los castillos franceses. En sus mejores momentos fue una de las residencias más nobles de la Península Ibérica. Ha sido restaurada en 1933. P1000945

    En su interior, lo mejor son los techos y los tapices. También tiene interesante amueblamiento.

  • Centro histórico

   Se  pueden  ver   la iglesia de San Dámaso (del siglo XVII), el Convento de Santa Clara (del XVI), los Pazos municipales, el Salado (que conmemora la batalla del mismo nombre de 1340) o la iglesia de Nuestra Señora de Oliveira, del siglo XIV. Todos ellos son edificios solemnes, hermosos, a veces reconstruidos por el tiempo y convertidos en venerables ruinas. Pero el conjunto arquitectónico permanece agradable.

  • Los templos de Guimaraes

 

           Nuestra Sra. de Oliveira nació   como monasterio fundado por la condesa Muñadona. Pero en el siglo XIV, el rey Juan I reedificó el templo en cumplimiento de una promesa a la Virgen, tras la batalla de Aljubarrota, frente a las tropas de Castilla. La dirección del proyecto correspondió a Juan García de Toledo.

    Hay obras posteriores,. Del XVII y XVIII. La poderosa torre cuadrada, de tres niveles, es del siglo XVI. La iglesia -de tres naves- tiene un altar es barroco, en el que se alberga una imagen de la patrona de la ciudad.

    Frente a la iglesia de la Oliveira se halla un edículo gótico denominado Padrao do Salado. Se trata de un airoso monumento erigido en el siglo XIV para conmemorar la victoria en la batalla del Salado, una de las grandes luchas del siglo XIV, en las que los soldados de las coronas de Portugal, Castilla y Aragón, destrozaron a los benimerines, que controlaban la España musulmana. El crucero existente debajo es de la misma época; una donación de un comer ciante local.

     

    Otra de las iglesias mejores de la urbe es la de San Francisco. Conserva su cabecera gótica, pero como en numerosos templos, se perciben las remodelaciones barrocas.

    Lo mejor del templo de San Francisco es su monumentalidad interior, los magníficos retablos barrocos, los profusos adornos rococós que le otorgan un sello de riqueza y poder. Hasta los bellos azulejos combinan en ese despliegue barroquizante que atrapa al visitante.

    La iglesia más airosa es la de San Gualter, barroca, del siglo XVIII, obra de André Soares, con una fachada abombada que parece acercarse al espectador. Las airosas torres laterales son del siglo XIX y encajan perfectamente con el conjunto, al igual que la bella escalinata de acceso.

    Dentro del templo, un retablo de inspiración clásica y coloristas vidrieras representando la Pasión de Cristo.

    Entre los edificios religiosos cabe citar al convento de Santa Marina, que se asoma sobre una ladera montuosa en las afueras de la ciudad con su poderosa fachada barroca, actualmente reconvertido en centro hotelero (Pousada). En el interior se conservan destacados elementos barrocos.

    Otro templo, más atractivo por su ubicación que por el arte, es el de la montaña de la Peña, en un bello enclave paisajístico que domina el entorno urbano, y al que se puede acceder por un teleférico que recorre 1,7 kilómetros para alcanzar la cima de la montaña.

  • Los Palacios municipales

  Hay en la ciudad de Guimaraes (Portugal) dos palacios, "pazos", municipales o del Concejo.

    En la plaza de la Oliveira, cerca de la colegiata, se encuentra una bella edificación, el antiguo Palacio del Concejo, que se alza sobre soportales. Es del siglo XVI P1000951

    El palacio actual del Concejo de Guimaraes es un antiguo convento, uno de los más ricos del norte de la ciudad, dedicado a Santa Clara.

    Este convento fue instituido en el siglo XVI, por un canónigo de Guimaraes, y el edifico actual tiene una buena fachada barroca, presidida por la estatua de Santa Clara. Las viejas pertenencias artísticas se trasladaron al museo Alberto Sampaio.

    La ciudad histórica de Guimarães está asociada a la formación de la identidad nacional portuguesa del siglo XII. P1000929

        Ejemplo extremadamente bien preservado y auténtico de la transformación de una ciudad medieval en ciudad moderna, se ha conservado una importante topología de construcciones que son testimonio de una evolución específica portuguesa, del siglo XV al siglo XIX, continuando con el empleo de materiales y técnicas de construcción tradicionales. Lo mejor de la ciudad es pasear por sus plazas y calles, comer en sus restaurantes, tomar un “jesuita” dulce típico de la ciudad e incluso escuchar un fado en la “Taberna do Fado”. en la Rua D.Joao I, 132.

    + INFO: http://www.ocholeguas.com/2012/03/29/europa/1333019563.html

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