22 sept. 2008

UBUD, corazón cultural de Bali. Agosto 2008.

A primera vista, Ubud son cuatro calles flanqueadas por una sucesión ininterrumpida de cafés, restaurantes, tiendas, agencias de viajes y centros para navegar por internet, lo que no cuadra con su imagen de capital cultural de Bali. Sin embargo, a poco que rasques empezarás a descubrir sus tesoros y las razones de su fama.El museo Puri Lukisan es una introducción a la pintura balinesa en todos sus estilos. En la misma calle Jalan, el templo Pura Saraswati, con sus estanques, altares y estatuas, es ideal para pasear de día o en noches de luna llena, y el palacio Puri Saren Agung (convertido en hotel, pero puedes recorrer las zonas comunes) son fundamentales. Todas las tardes, en Ubud o en las cercanías, puedes ver danzas tradicionales.
El Día de la Independencia de Indonesia (17 de Agosto) o Merdeeka Day, como dicen ellos, pasamos de Java a Bali en ferry tras 1 hora de viaje. Entramos por el sur de la isla, visitamos un templo y llegamos a Ubud. Nos alojamos en el hotel , algo decepcionante, teniendo en cuenta la gran cantidad de hoteles buenos que hay en Ubud. Por la tarde, visitamos el Monkey Forest, con los monos deambulando libremente por el recinto y con un par de templos interesantes. Terminada la visita, nos fuimos a la calle más comercial de Ubud, Jalan Street, repleta de tiendas de moda, agencias de viaje, souvenirs, etc.Contratamos un toyota con chofer para visitar algunos templos de Bali. Al día siguiente nos fuimos al templo de la cueva de los elefantes con interesante portada, luego al templo de los manantiales, donde los fieles tomaban el baño y pudimos presenciar una ceremonia religiosa con ofrendas y oraciones.A continuación, ascendimos en busca del monte Agung, aunque había mucha niebla y apenas pudimos divisar el lago. El templo más venerado de todo Bali es Besakih , un importante complejo arquitectónico (23 templos y 170 santuarios) enclavado en las laderas del volcán Gunung Agung, que es la montaña más alta y sagrada de la isla. Los balineses creen que los dioses, cuando descienden a la Tierra residen en Besakih, por lo que aquí siempre hay celebraciones. Lamentablemente, nos cayó tremendo chaparrón y no pudimos disfrutar, como merecía, este hermoso templo.

En la vertiente meridional del volcán, junto a la carretera que va de Selat a Amlapura, y en la que desciende hacia Klungkung, hay unos arrozales preciosos. La pendiente de la montaña complica la vida a los agricultores y obliga a crear un complejísimo sistema de terrazas y canales de irrigación. Fue nuestro primer contacto con los arrozales, que nos encantaron por su verdor y el ingente trabajo de sus hacedores. Fuimos a comer a un restaurante turístico, de buffet libre, donde pudimos probar algunas de las especialidades balinesas, el cerdo y el pato asado, los postres, todos ellos regados con la excelente cerveza Bintang.
Por la tarde, visitamos una plantación de especias, viendo la vainilla, el clavo, el cardamomo, etc. Nos dieron a probar el café con ginger. Nuestro chófer-guía que era todo un filosofo, pese a su juventud, nos decía: Papa, ginger... mama, happy. Aludiendo a las virtudes afrodisíacas del ginger.
Para terminar, nos fuimos a Tanah Lot, a disfrutar de la puesta de sol .Probablemente sea el lugar más visitado de Bali. Está ubicado sobre un peñasco y unido a la costa por un tómbolo, su estructura elegante con múltiples tejaditos es una de las esencias de la isla. Es sagrado y el acceso es restrigido, pero puedes pasear por el borde del mar o por lo alto del precipicio cercano, donde hay numerosos bares para disfrutar del panorama.
Regresamos a Ubud y cenamos en el Restaurante Casa Luna, que estaba bastante bien.



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