20 oct. 2016

EPÍLOGO DE JAPÓN.

Todo el que viaja a Japón vuelve sorprendido de este increíble país. Muchos piensan que es un país caro o que su gente no es amigable. Viajar a Japón no es tan caro, y los japoneses se encuentran entre las sociedades más amables, serviciales y educadas del mundo.
Japón no es sólo Tokio o Kyoto.   Hay increíbles ciudades, pueblos y lugares para el buceo, festivales centenarios, desiertos donde aún hoy se pasea en camello, islas con sólo 6 habitantes. Japón no se encuentra ni en Kyoto ni en Osaka ni en Tokio:  Se halla en Shirakawago y sus casas tradicionales de paja, Nara y su Buda gigante, Magome con sus construcciones samuráis del siglo XVI, las aguas termales naturales y al aire libre de Hakone... un Japón de interior donde se cambian los carteles luminosos de Tokio por el silencio y los cosplay de Shibuya por pequeñas poblaciones de tradición samurái.

Algunas consideraciones:

  • No temas a los baños públicos. Estarán igual o más limpios que los de tu casa. No sólo no los temas, sino que debes entrar. En ellos hay centros de flores, iluminación especial y espacial y, por supuesto, el rey de la fiesta: el inodoro multifunción. Este robot que define a Japón como civilización evolucionada está presente en aseos públicos y privados. Eso sí, el papel higiénico no se estila, pero nos repartirán kleenex por todos lados, así que los guardaremos para tampoco perder las costumbres occidentales. El váter japonés: al servicio de la tecnología
  • No es tan caro. Eso era antes, hace veinte años. Ahora los vuelos pueden costar igual que a Nueva York; se puede comer un menú por 12 euros, comprar regalos absurdos por menos de 2 € y dormir por lo mismo que lo hacemos en una capital europeo. Eso sí, si nos lo proponemos, y sin mucho esfuerzo, podemos gastarnos mucho dinero. Sólo hay que ir con la mirada alerta y la calculadora en la mano.
  • No des propinas. Un japonés no siente que necesite un incentivo por hacer bien su trabajo. De todas formas, si lo haces, tampoco se molestará porque entenderá que, pobre occidental, estás en otro plano, mucho más prosaico. De todas formas, eso de tomar el dinero directamente de la mano de otro les parece indigno. Lo dejan en una bandejita cuando te devuelven el cambio.
  • Da gusto llegar a un país industrializado, moderno, tecnológico, a la vanguardia del siglo XXI, y que te choque todo, hasta el más insignificante de los gestos.
  • No puedes salir a fumar a la calle, al aire libre, está prohibido; hay que hacerlo en el interior, en un espacio habilitado. Sin embargo, en muchos bares, restaurantes y hoteles se puede furmar (?).
  • En el tren no puedes hablar por teléfono móvil. En los andenes del metro los tokiotas forman unas filas tan ordenadas como silenciosas en los tramos de las vías donde se espera que se abran las puertas de los vagones. Y sí, es cierto, hay vagones solo para mujeres indicados con pintura rosa en el suelo.
  • Una vez en la calle no encuentras una papelera pero tampoco ves papeles en el suelo.
  • Intentas comunicarte en inglés pero nada, como si lo hicieras en español. Pero, se desviven por ayudarte si buscas algo o necesitas cualquier cosa.  ¡Superamables !
  • Cuenta con la red ferroviaria más densa del mundo, entre metro, trenes de cercanías y Shinkansen, los trenes de alta velocidad o trenes bala. Solo la línea circular JR Yamanote es utilizada por más de tres millones y medio de personas cada día, como si pasara todo Madrid por sus andenes. De hecho, Tokio, que resistió como un titán el embate del terremoto de marzo de 2011, el peor en décadas, encontró en el colapso de su red ferroviaria uno de los principales problemas del seísmo. Shinkansen Series E5 y E2 en Shin-Aomori
  • Esa cortesía tan japonesa llena de reverencias que te alfombra la estancia en la ciudad desde el minuto uno, porque si bien Tokio puede presumir de ser la gran metrópoli del mundo desarrollado en la que más extraño e incomunicado te puedas sentir, todo lo acaba resolviendo una reverencia. Cuando el revisor entra y sale de un vagón del tren, lo hace con una reverencia. Si les das las gracias por algo, lo mismo.
  • Las diferentes y divertidas tribus urbanas que puedes ver por la calle: Lolitas, frikis,cosplay (personajes del manga), etc.

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  • En las estaciones de tren y metro de Japón es muy fácil orientarse: los nombres aparecen en japonés primero y debajo o después (si es un cartel electrónico) en inglés. Puede que pasen varios trenes por el andén pero el tuyo será el que llegue justo a la hora indicada (sus trenes nunca se retrasan). Si aún así no lo tienes claro pregunta: te ayudarán siempre con una sonrisa en la cara.
  • El bus de Kioto funciona de forma diferente a lo normal. Entras por la puerta de atrás sin pagar y sales por la puerta de delante, junto al conductor. Allí pagas y es muy fácil porque siempre es el mismo precio si no sales del casco urbano: 210 yenes. Sólo tienes que soltar las monedas en una rendija con cono como los de las autopistas. Si no tienes cambio metes el billete en la misma máquina y te devuelve monedas. Si compras un billete para todo el día, se lo muestras al conductor. Es sencillo una vez lo haces y si tienes dudas sólo tienes que preguntar: puede que no te entiendan pero te ayudarán.
  • Aprended a decir cuatro palabras en japonés ARIGATOU (GRACIAS), SUMIMASEN (PERDONE), KONNICHIWA (HOLA), ONEGAI SHIMASU(POR FAVOR) con las que caerás bien y les harás gracia a los japoneses. También intentad hacer una reverencia en señal de agradecimiento si alguien os ayuda durante el viaje.
  • La comida japonesa no es sushi. O no es sólo sushi. O apenas es sushi. El sushi no es pescado crudo, es la comida que usa arroz realizado con vinagre de arroz. Hay cien tipos de sushi. Tampoco son kakis con aguacate. La comida japonesa es como la española o la italiana: muchas.clases. Se usa mucho el pescado, pero también la verdura y la carne, y probablemente comas más soba y ramen (fideos) del que creías. Japón no es lugar para vegetarianos, por cierto. Tienen que andar con mucho cuidado porque en los preciosistas platos japos es fácil que se cuele algo no apto para ellos. Al resto de los omnívoros un consejo: no vas a enterarte de lo que comes, pero es parte de la experiencia. Encontrarás, en todos los restaurantes, réplicas en plástico de los platos. Elige el que más bonito te parezca. No preguntes. Relájate y disfruta.Sushi
  • La máscarilla no es para que no los contagies. El japonés detesta molestar. Por eso, si salen huyendo de ti con las manitas delante de la boca cuando, con nuestra agresividad tradicional latina, les paramos para preguntarles algo no es porque sean maleducados. Es porque temen no saber responder. El japonés, cuando usa máscara, que lo hace con frecuencia, no es para que tú, virus andante, le contagies algo: es porque él no quiere contagiarte algo, ni siquiera un simple resfriado.Mascarilla en Japón
  • Olvida lo que sabes sobre máquinas expendedoras. Puedes sobrevivir comprando en vending machines. Allí encontrarás desde huevos cocidos a camisas blancas planchadas, pasando por cosas que no sabrás si son para comer o para ducharse con ellas. También venden langostas vivas, centros de flores, ropa interior y sandwiches calientes. No olvides llevar dinero en metálico, los cajeros no siempre admiten tarjetas de crédito extranjeras. Y no quieres quedarte sin comprar un huevo cocido en una máquina, claro.Máquinas expendedoras Japón
  • Los rituales son algo barrocos. Japón es un país de formas y nosotros no seremos quienes las desafiemos. No tenemos por qué conocerlas todas, de hecho nos llevaría una vida, pero si algunas. No abuses del contacto físico. No está bien visto comer en la calle ni sonarse la nariz. Ni mucho menos hablar alto. Eso lo pueden hacer ellos momentos antes de caer dormidos fruto del exceso de sake o biru (cerveza). En las comidas, moja en la soja por el lado del pescado, no por el del arroz. Por supuesto no debemos pinchar los palillos en el arroz porque eso significa que se los estamos ofreciendo a los muertos. Si nos ponemos un yukata (kimono) lo cerraremos con el lado izquierdo sobre el derecho, al contrario sólo se lo hacen a los difuntos. Al entrar en las casas, hay que desclazarse y ponerse las chanclas que hay en la entrada.
  • Seguridad y Salud Pública: Japón es uno de los países más seguros del mundo. Sin embargo, su ubicación lo sitúa en un área de riesgo sísmico y de tifones. Ambos son controlados muy de cerca y los edificios están diseñados para soportar muy bien los desastres naturales. En términos de seguridad civil, Japón se considera un país muy seguro. La situación de la salud también es muy buena y se puede viajar sin necesidad de vacunas. Es aconsejable contratar un seguro médico de viaje, ya que la asistencia sanitaria es muy cara.

Todas estas y muchas más consideraciones sobre viajar a Japón son necesarias, pero al final el balance de visitar este país, es que este país es diferente, sorprendente y que a nadie deja indiferente.

Gran país, donde el futuro es ahora, la gente educada y servicial y mucho por ofrecer.

¡ Japón, es la Roma del siglo XXI !

+ INFO: http://www.viajeajapon.com/

     

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