Cartago fue en la Antigüedad una próspera ciudad y una verdadera potencia de su tiempo que se enfrentó a la gran Roma en las concidas como “guerras púnicas”. El Origen de Cartago hay que buscarlo en un grupo de fenicios, que procedentes de Tiro llegaron al norte de África y fundaron una nueva ciudad aproximadamente en el siglo XIII a. C. con el nombre de Qart Hadast. La historia de su fundación ha estado durante casi tres mil años envuelta en leyendas. Varios de estos mitos han sobrevivido y llegado a nuestros dias a través de la literatura griega y latina. Según estas leyendas; la ciudad de Cartago fue fundada por la reina Dido (Elisa o Elissar) quien salió de Tiro huyendo del asesino de su esposo, su hermano menor, Pigmalión, que quería a toda costa, convertirse en el nuevo rey de Tiro. Dido con su exilio habría evitado que su pueblo llegara a una inevitable guerra civil. La ciudad de Cartago estaba situada en el extremo Nordeste del Magreb, en el golfo mediterráneo de Túnez. La situación geográfica era inmejorable: elevada en el extremo de un promontorio que se avanza entre la cuenca oriental y occidental del mediterráneo, dominando las dos partes de este mar, en el lugar donde la costa africana está más cerca de Europa. Esta situación era muy ventajosa para el comercio y el dominio político. Cartago supo aprovecharse de esta situación privilegiada. Los marinos cartagineses fueron dignos sucesores de los navegantes fenicios. Extendieron la soberanía de Cartago sobre las factorías y colonias fenicias del mediterráneo occidental fundando muchas más, afianzándose en todo el litoral de la cordillera del Atlas y en la parte meridional de España. Roma no veía con buenos ojos, esta expansión comercial. Muy pronto, esas dos poderosas repúblicas chocaron en sus intereses y dieron comienzo a las hostilidades. En las Guerras Púnicas, que duraron mas de un siglo (de 264 a 146), Cartago disputó a su rival el imperio del mundo. Cuando Aníbal se puso al frente del ejercito, le faltó muy poco para conseguir el hundimiento del poder de Roma. En el año 140 antes de nuestra era, los romanos tomaron y destruyeron la ciudad de Cartago, desapareciendo de la superficie de la tierra los últimos restos de la dominación fenicia. Hoy día, no queda ningún vestigio púnico de Cartago, pero sí algunos restos de la destrucción de los romanos, pudiéndose percatar de dos cosas: Una, la privilegiada situación geográfica de Cartago y dos, con imaginación se puede recrear la magnificencia de esta ciudad e imperio que puso en jaque a Roma. La zona ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad. La visita puede comenzar en el Santuario de Tanit y de Ball Hammon o El Tofet. En la antigüedad fue un magnífico centro de culto a los dioses fenicios en el que se sacrificaban a los primogénitos de la nobleza. Las ruinas del Anfiteatro todavía permiten imaginar la grandeza de lo que fue el Coliseo más grande de África con un aforo para 36.000 personas. El Museo Nacional de Cartago exhibe una rica colección de los hallazgos encontrados entre las ruinas: mosaicos, las excelentes victorias aladas romanas, lámparas funerarias romanas, objetos de uso doméstico, sarcófagos, joyas, amuletos, etc. de los períodos cartaginés, romano y bizantino. En la Colina de Byrsa se encuentran yacimientos arqueológicos de la antigua Cartago y desde ahí se obtiene una vista hermosa del Golfo de Túnez. Siguiendo hacia el norte, se llega a las Termas de Antonino, las más significativas de la zona. Cartago, a pesar de lo poco que queda, es un lugar que debe visitarse para apreciar el valor de la historia y de la cultura. + INFO: http://tunez2.blogspot.com/2007/06/cartago.html
TUNISIA: Con más de 700.000 habitantes, la ciudad de Túnez es el centro de las actividades industriales, comerciales, culturales, políticas y administrativas del país. La medina es el corazón histórico y cultural de la moderna Túnez y uno de los mejores lugares de la ciudad. Fue declarada parte del Patrimonio Universal de la Humanidad por la Unesco en 1981. Su estructura, construida en tiempos de antiguas civilizaciones, fue sufriendo en su fisonomía urbana los cambios derivados de la sucesión de gobernantes y se convirtió en una moderna ciudad colonial francesa en los siglos XIX y XX. De tiempos islámicos nos queda reconstruida la mezquita de Zitouna, remozada en el siglo IX. Sus constructores utilizaron 200 columnas procedentes de las ruinas romanas de Cartago para la principal zona de rezos. Además, la medina contiene:
la Gran Mezquita, con la Universidad Musulmana.
Dar-al-Bey (Palacio del Bey).
Dar Ben Abdallah, palacio del siglo XVIII que alberga el Museo de Artes y Tradiciones Populares de Túnez.
Palacio Dar Hussein, residencia de príncipes y beys (reyes tunecinos).
Mausoleo real Tourbet El Bey.
De los zocos, Souq el-Attarine (el zoco del perfumista), es uno de los más importantes, donde se pueden adquirir todo tipo de perfumes, aceites y especias. El zoco Souq el-Berka era donde, antiguamente, los corsarios musulmanes vendían a los esclavos. Las mejores tiendas de artesanía están en el zoco de los turcos (Souk Ettrouk y Souk Ellafa). En la “ville nouvelle”, la parte colonial francesa, merece la pena visitar la catedral de St Vincent de Paul, donde se entremezclan los estilos gótico y bizantino. Los dos mejores restaurantes de la medina ocupan dos lujosos palacios del S.XVIII. En ellos se puede descubrir las especialidades gastronómicas de la cocina tradicional tunecina.
Dar El Jeld. , 5 rue Dar El Jeld.
Essaraya. 6 rue Ben Mahmoud.
Para hacer un alto en el camino, el Café del zoco de los Chechias es un lugar perfecto desde donde observar la vida del zoco, o M'rabet en el zoco de los turcos. También, merece una visita el Museo Bardo, antiguo palacio del mismo nombre y residencia oficial de la monarquía histórica tunecina. En su interior, las colecciones se dividen en los restos de las épocas cartaginesa, romana, de la temprana cristiandad e islámica. Está a 4 kilómetros de la ciudad. + INFO: http://www.javier-mazorra.com/tunez.htm#GUIA%20P
Túnez es un país africano, que limita con el mar Mediterráneo al norte y con Argelia y Libia, al sur. Con 165.000 km2 y 10 millones de habitantes, es el país más pequeño del Magreb, pero el más tranquilo. El 40 % de su suelo forma parte del desierto del Sahara, pero el resto es tierra fértil muy apta para la agricultura. Aquí floreció la ciudad de Cartago, que plantó cara a Roma, que la derrotó y destruyó, pasando a formar parte del Imperio Romano como provincia. En el siglo VII pasó al Califato de los Omeya, después al Imperio Otomano, fue colonia francesa y en 1956 alcanzó la independencia. En economía, a Túnez le faltan los inmensos recursos naturales de los países vecinos, pero la dirección económica cuidadosa y exitosa ha traído una prosperidad razonable. Los productos agrícolas principales son trigo, cebada, aceite de oliva y las frutas. El turismo, gracias a sus más de 1.000 km de litoral, también es una fuente de recursos económicos.
Entre las actividades artesanales más antiguas se encuentra la fabricación de alfombras y la alfarería. Los centros más importantes de la alfarería y cerámica se encuentran en la isla de Djerba y en Nabeul. Los estilos arquitectónicos abarcan desde los aportes púnicos y romanos hasta la arquitectura islámica de las medinas árabes y los habitáculos subterráneos de los bereberes del sur. En Túnez se han descubierto gran número de mosaicos en un excelente estado de conservación gracias a su clima cálido y seco. Es un país musulmán, con pequeñas minorías de judíos y cristianos. Se prohibió la poligamia y e divorcio por repudio. La comida tunecina es deliciosa y muy bien cocinada, en especial, la langosta; la dorada; el cuscús y un plato llamado tajine y brik o brik à l'oeuf (un huevo y una tostada de pan fritos y envueltos en pasta). Estos platos suelen aderezarse con aceite de oliva, especias, limón e incluso agua de rosas o menta. En cuanto a las bebidas, se estilan cafés turcos y té con menta. Aunque sea un país musulmán, el alcohol no está prohibido y los vinos tunecinos son de excelente calidad, así como el boukha y el thibarine, dos licores típicos. El té a la menta se sirve con piñones, una especialidad tunecina. Visité Túnez en el año 1993, durante una Semana Santa. Paseé por Tunicia, la capital, Cartago, Sidi Bou Said, Hammamet, Kairuán, Tozeur, Matmata, Chott el Jerid, etc. Si quieres visitar un país mediterráneo de cultura islámica, muy tranquilo, con paisajes espectaculares de costa y desierto, tu destino es Túnez. + INFO: http://www.tunez.com/