Cambiamos de región en nuestro viaje por el sur de Italia. Dejamos la Puglia y entramos en Basilicata. Matera es una ciudad, de la región de Basilicata, en el sur de Italia. La habitan unos 60.383 habitantes. Cuenta con un casco antiguo muy particular, en el que las casas estaban excavadas en la roca caliza. «Los Sassi y el conjunto de las iglesias rupestres de Matera» han sido declarados por la Unesco, Patrimonio de la Humanidad en 1993.
Los Sassi:
Matera ha ganado fama internacional por su ciudad antigua, los «Sassi di Matera» (lo que significa «piedras de Matera»). Los sassi se originan a partir de asentamientos prehistóricos (trogloditas), y se cree que son algunos de los primeros asentamientos humanos en Italia.
Los sassi son casas excavadas en la propia roca de toba, lo que es característico de la Basilicata y Apulia. Muchas de estas «casas» son realmente sólo cavernas, y las calles en algunos lugares de los sassi a menudo se ubican en los tejados de otras casas. La ciudad antigua creció en altura en una ladera del barranco creado por un río que actualmente es un arroyo pequeño. El barranco es conocido localmente como «la Gravina».
Hasta finales de los años ochenta, esta zona estaba considerada como pobre, puesto que estas casas eran, y en la mayor parte siguen siéndolo, inhabitables. La actual administración local, sin embargo, se ha orientado más hacia el turismo, y ha promovido la regeneración de los sassi con la ayuda de la Unión Europea, el gobierno, la Unesco y Hollywood. Hoy hay muchos negocios prósperos, pubs y hoteles. Uno de los beneficios de la ciudad antigua es que existe un gran parecido en el aspecto externo de los sassi y la de los antiguos lugares en Jerusalén y sus alrededores. Esto ha atraído a los directores de cine y a los estudios cinematográficos y se han rodado varias películas: La pasión de Cristo, de Mel Gibson y El evangelio según san Mateo, de Pasolini. Un paseo por las callejuelas de la Civita, el núcleo más antiguo de la ciudad, permite adentrarse en la antigua aglomeración urbana formada por una densa red de cavernas, excavadas en la roca por los pastores para dar refugio a sus familias y al ganado. Una arquitectura arcaica, sin ningún tipo de proyecto, que ha dado origen a una auténtica obra monumental, atracción para millones de visitantes procedentes de todo el mundo.
La ciudad de Matera es un concentrado de callejuelas, casas, balcones, iglesias, recabadas en la piedra(tufo). La mejor manera de conocerla y disfrutarla es caminarla (sobre todo porque gran parte de la ciudad es peatonal), subir y bajar entre sus callejuelas, descubriendo las iglesias, las casas y los pocos habitantes que quedan. Aunque está llena de turistas por todas partes.
Qué ver en Matera:
1.-El Duomo – Catedral de Matera
La Catedral de Matera se ubica en el punto más alto de la ciudad, desde la Catedral podrán observar una maravillosa vista del Sasso Barisano.
La fachada de la Catedral de estile Románico-Pugliese tiene un hermoso portal ricamente decorado coronado por la estatua de la Madonna della Bruna, y una imponente rosa de 16 rayos coronada por el arcángel Miguel que aplasta al dragón. El campanario mide 52 m de alto con 4 pisos coronados por una cúspide a pirámide cuadrangular.
2.-El complejo de San Agustín
El complejo de Sant’Agostino (San Agustín en español), está formado por la iglesia y el convento que llevan el mismo nombre, domina el Sasso Barisano desde un espolón rocoso, rodeado de profundos abismos. Es uno de los puntos panorámicos de la ciudad .
3.-Museo Nacional de Arte Medieval y Moderno de Basilicata.4.-El Palombaro de Matera El Palombaro es una enorme cisterna excavada bajo la céntrica Piazza Vittorio, utilizada hasta las primeras décadas del siglo pasado para la recolección de agua potable.
5.-El Castello di Tramontano
6.-Casagrotta di Vico Solitario (representación de vieja casa de matera) La casa es bastante pequeña, pero da la idea de como eran las casas de un tiempo. La casa que visitarán fue habitada hasta 1957 por una familia de 11 personas (más animales). Consiste en una habitación individual, parcialmente excavada y parcialmente construida, con muebles y herramientas antiguas.
7.- Parque de la Murgia Materana y de las Iglesias Rupestres
Desde los Sassi y los numerosos miradores, mirando hacia el este, podrán admirar el espectáculo de las cuevas en la ladera del Murge con vistas al arroyo Gravina. Es precisamente allí donde comienza el parque arqueológico-natural de la Murgia Materana y las iglesias rupestres y ha sido incluido, junto con los Sassi, en la lista de sitios del Patrimonio Mundial de la UNESCO.
Las iglesias rupestres de Matera
Se estima que en Matera hay alrededor de 150 iglesias católicas rupestres que se encuentran desperdigadas entre los Sassi, ya que la piedra no se utilizó única y exclusivamente para la realización de viviendas. Una de las más destacadas es la Iglesia de San Pietro Barisano, que comenzó a ser construida en el siglo XI excavándose en la roca toba, aunque sufrió algunas reformas en el siglo XVIII, y cuyo campanario se encuentra adosado al templo, aunque lo más destacado es su fachada.
Matera es una de las ciudades más bellas que visitar en el sur de Italia, una ciudad interesante con mucho que ver. Andar por su centro histórico durante la noche será una experiencia inolvidable, sus callejuelas, el juego de luces de los “sassi” en el atardecer, valdrá la pena todo el tiempo dedicado en ella. + INFO: https://www.viajablog.com/visita-sassi-matera/
Otranto es una de las ciudades más conocidas de Puglia, un lugar donde pequeñas callejuelas y casas blancas recorren el interior de sus murallas, dominadas por el gran Castillo aragonés. Es la ciudad más oriental de Italia, y da su nombre a la ría, el Canal de Otranto, de 70 km de ancho y que separa este trozo de costa del Talento del Cabo Linguetta en Albania.
Durante los meses de verano, sus calles se llenan de gente, con sus tiendas y restaurantes abiertos hasta bien entrada la noche. Y es que Otranto ha sido muy popular durante toda su historia. A finales del siglo XIV, la ciudad fue destruida por los turcos durante una guerra que les enfrentaba con los venecianos de entonces. Como resultado de esas batalla y de la malaria, la población se vio sensiblemente reducida y la ciudad perdió protagonismo. El casco antiguo de Otranto nos lleva a calles bordeadas de casas pintadas de colores entre las construcciones militares de antaño, fortificaciones que se asoman al puerto. También se visita el castillo construido por los aragoneses en el siglo XV, en una posición que domina la entrada del puerto. Un lugar donde perderse caminando entre calles de adoquines. La tarantela (baile típico): Cuando a uno le picaba una tarántula en las regiones italianas del sur se improvisaba un baile frenético en medio del pueblo para que las victimas bailaran locamente al son de los tambores, tras horas y horas bailando caían extenuadas y así evitaban que el veneno se propagara por su cuerpo. Esta es la leyenda de cómo nació la tarantela y cada año se celebra el Festival della Taranta en Salento en Puglia. La entrada natural al centro histórico es la Porta Alfonsina, en memoria de Alfonso, duque de Calabria, que liberó la ciudad de la dominación turca. Una serie de callejuelas nos llevan hasta la Catedral de Otranto, joya de la arquitectura románico-pugliese, edificada en el 1080-88 y conocida también como Catedrale dell’Annunziata.
En la Capilla de los Mártires, a la derecha del altar mayor, se conservan los huesos de las víctimas de la masacre turca. La obra maestra, sin embargo, está representada en el suelo, en un precioso mosaico en colores brillantes, obra del sacerdote Pantaleone (1163-1166), que representa escenas de la Biblia y ciclos épicos medievales. Debajo del ábside se encuentra la amplia cripta, sostenida por una selva de columnas con capiteles de distintas épocas y frescos bizantinos. La calle principal del pueblo es Corso Garibaldi, vibrante y concurrido, que sube en dirección a la plaza del pueblo, o Piazza del Popolo, con la Torre dell’Orologio (Torre del Reloj) del año 1779. Desde aquí se llega a San Pietro, una iglesia bizantina que se remonta al siglo X-XI, y que fue durante muchos años la sede de cul
to griego.
Porta Mare, La puerta del mar, nos permite subir a los bastiones y alcanzar el Castillo de Otranto. Rodeado por un amplio foso y protegido por tres torreones cilíndricos, el castillo tiene un bastión que domina el puerto. Este impresionante castillo fue construido por los aragoneses en 1485-89 par proteger la ciudad después de habérsela quitado a los Otomanos. Través del puente levadizo se accede a un gran patio donde desembocan las estancias que hospedan exposiciones temporales. Una escalera permite alcanzar las gradas desde donde podemos disfrutar de unas preciosas vistas a la ciudad, al Canal de Otranto y a la costa albanesa.
GALLIPOLI
Conocida con el apelativo de perla de Salento, Gallipoli presume de su antiguos orígenes como revela su nombre que deriva del griego Kalé polis, es decir ciudad bonita. Conquistada por los romanos en el 265 a.C. después de la caída de Taranto, la ciudad de Galliopoli entró en el circuito de la vía Appia que unía Roma a Brindisi.Está ubicada en el que sería el tacón de la bota del mapa de Italia, sobre el Golfo de Tarento en el Mar Jónico, a cuarenta y nueve kilómetros de Otranto (que está en la parte este, de cara al Mar Adriático), dentro de la Región de la Apulia, formando parte de la Provincia de Lecce; nacida en un islote calcáreo fue unida a la tierra firme por un puente.
Cuando los romanos la conquistaron, en el siglo III a.C. Gallipoli pasó a ser parte de aquella extensa e importante carretera que conectaba gran parte del Imperio, la llamada Vía Apia, que unía en este caso Roma con Bríndisi. En esa época de prósperos negocios con Oriente a través de Los Balcanes y Grecia la ciudad prosperó ampliamente.
Luego, por años, estuvo bajo el dominio de varios invasores y hasta sufrió un asedio de casi un año, de 1268 a 1269. Cuando Fernando I de Borbón sube al trono en la parte meridional de Italia da comienzo a las obras de construcción de lo que sería el nuevo puerto comercial de la ciudad.
Lugares de interés, de los cuales no puedes perderte:
1. La Fontana Greca
La increíble fuente greco-romana se encuentra justo después del puente que divide la ciudad nueva del casco antiguo, ambas diferentes pero de maravillosa belleza. Originalmente, se pensaba que la fuente se remontaba al siglo III antes de Cristo, pero luego de largos estudios se colocó su creación en el Renacimiento.
2. El Casco antiguo
Su casco antiguo es pequeño pero muy bonito y se encuentra en una isla conectada al continente por un puente de piedra. Una carretera panorámica, rodea toda la isla, lo que permite disfrutar de un paisaje fantástico
3. La Catedral de Santa Ágata
La ciudad tiene varias Iglesias que puedes visitar y la más importante es la Catedral de Santa Ágata, del siglo XVII, construida con piedra local, de estilo barroco.
4. El Palacio del Seminario
En la ciudad puedes visitar varios palacios: el Palacio del Seminario, el Palacio Pirelli y el Palacio Balsamo. Entre estos destaca el Palacio del Seminario.
5. El Castello di Gallipoli
6. Playas de Gallipoli
No se puede aparcar dentro del casco histórico, excepto residentes. Dejamos el coche en el parking del puerto y accedimos a pie al centro. Tuvimos la suerte de ver una hermosa puesta de sol, en una terraza y con una cerveza.
Paseamos por el centro histórico, descubriendo sus callejuelas, sus monumentos, terraza de los bares llenas de gente y cenamos en un restaurante típico. Al día siguiente, visitamos el mercado y el puerto, donde se vendía el pescado fresco. Compramos un rico queso de la zona.
¡Gallipoli, puerta de Oriente, una ciudad que nos encantó !
El tacón de la bota de Italia es Salento, encajonado en las aguas claras de los mares Adriático y Jónico, donde altos acantilados, esculpidos por el mar, se alternan con costas arenosas, verdes extensiones de vegetación mediterránea y pequeños edenes alcanzables solo por mar. Un viaje en el territorio de Lecce es un viaje en el tiempo, desde la atmósfera prehistórica a la civilización rupestre, de las arquitecturas medievales al barocco leccese, de las antiguas tradiciones a las habilidades de los maestros artesanos.
En una llanura a los pies de la meseta de Salento se encuentra Lecce, la Florencia del sur, una de las ciudades más interesantes de la región por su fisonomía arquitectónica típica del siglo XVII. De orígenes muy antiguos, la ciudad tuvo dos momentos particularmente florecientes: el de la época romana y el del Reino de Nápoles. Justamente en este periodo hubo un gran desarrollo en la construcción de edificios, monumentos y palacios señoriales caracterizados por una lujosa y rica escenografía decorativa que hizo merecer a esta arquitectura la definición de barocco leccese. El fantasioso y minucioso trabajo de escultura fue facilitado por el empleo de la piedra local, dúctil y fácil de incrustar. Se puede iniciar la visita de Lecce por la Plaza de la Catedral, en un tiempo utilizada como ciudadela fortificada y hoy en día considerada el lugar más elegante de la ciudad. La grandiosidad de la Catedral, obra de Zimbalo, Cino y Penna, el alto campanario de cinco plantas, el Palacizo Vescovile y el Palacio del Seminario marcan el perímetro de la plaza, una de las obras monumentales que mejor representan la magnificencia del estilo de Lecce.
Cerca se encuentra la Plaza San Oronzo que encierra, en su perímetro, la historia de la ciudad. Son testimonio de la época romana los restos del Anfiteatro, que en verano se convierte en escenario de representaciones teatrales y, en parte, la alta columna -que en su cumbre lleva la estatua de bronce del Santo en acto de bendecir- erigida el siglo V utilizando una de las columnas romanas procedentes de la antigua via Appia. Símbolo de la época del Renacimiento es el Palacio del Seggio, conocido como el Sedile, hoy utilizado para importantes exposiciones de arte, y la Iglesia de Santa María de las Gracias que custodia frescos y obras de madera.
Detrás de la plaza está el Castillo de Carlos V, típica construcción defensiva que al rigor del aspecto exterior contrapone, en el interior, el estilo refinado de las arquitecturas señoriales. Imponente y majestuosa es La Puerta Rudiae, coronada por las estatuas de San Oronzo, Santa Irene y San Domenico y con dos pares de columnas colocadas a los lados del arco central, que da paso a la Iglesia del Rosario, impactante por la fantasía artística de su gran fachada. No se debe dejar de visitar la Basílica de Santa Cruz, donde la inspiración de los maestros pedreros se plasma en cada detalle de la monumental fachada que anticipa las bellezas del interior, un equilibrio armonioso entre la sobriedad de lo clásico y la fastuosidad del barroco leccese.
En Lecce, tuvimos ocasión de degustar las famosas orecchietes, típicas del Salento. Se conoce como Orecchiette un tipo de pasta de trigo italiana muy típica en Puglia (Apulia), región del sureste de Italia, su nombre viene de orecchio (oreja) y se debe a su forma, pues son como pequeñas orejitas.
Lecce, la ciudad que inventó un estilo barroco propio.
Un centenar de palacios, la catedral y su gran plaza, un anfiteatro romano y callejuelas para perderse en una ciudad italiana entre los mares Jónico y Adriático.