Una delicia. ¿Lo principal? Andar disfrutando del pueblecillo y de los cafés, establecimientos «delicatessen» y tiendas de souvernirs en su Plaza central. El faro sobre la villa es del siglo IX. Cerca, hay una pequeña playa poco frecuentada.
El nombre del pueblo significa "Señor aquel que". Desde 1920, el pueblo destaca por la ley que Rodolphe d’Erlanger aprobó, obligando a todos los habitantes de la localidad a pintar y mantener sus casas de color blanco, menos las puertas, ventanas y rejas que tienen que ser de color azul claro.
Son numerosas las casas que tienen patios o jardines, se puede decir que en casi todos, están omnipresentes las plantas del yasmín (jazmín), por algo es la típica flor tunecina y es lucida por sus habitantes. Según la tradición, el hombre casado se coloca el ramillete en la oreja derecha; si busca pareja, un soltero, se insinuará colocándoselo en la oreja izquierda. En cambio, las mujeres lo guardan en su pequeño bolso para perfumar su interior. También estos ramilletes son ofrecidos a los turistas por vendedores ambulantes.

Otro importante café moro es el Sidi Chabanne, que cuenta con pequeñas terrazas colgadas en el acantilado; dada su privilegiada situación pueden contemplarse unas magnificas vistas del puerto.
Merece la pena, después de visitar Cartago, acercarse hasta Sidibú, como lo llaman los lugareños, pasear y descubrir la combinación del azul y el blanco, colores de la buena suerte para los islámicos.
+ INFO: http://sobreturismo.es/2010/07/06/sidi-bou-said-un-pueblo-blanco-y-azul-en-tunez/
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